Prohibido trabajar
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Las primeras semanas de marzo media Europa ha ejercido su derecho a la huelga. A mi me parece fatal; no porque reclamen sus derechos sino porque estoy convencido de que el ser humano no tendría que trabajar. La famosa frase “el trabajo dignifica al hombre” ya caducó. Bienvenidos a la era de la contemplación, amigos.
Alemania y España acusaron los mayores paros. En el país germano, los transportes se colapsaron. ¡Que fácil sería que los autobuses y tranvías andasen solos! (no es ninguna uotpía). En Madrid tampoco han funcionado los transportes, ni la limpieza; ni siquiera los servicios funerarios! Todos estos, servicios que podrían hacer las máquinas: desde la recogida de alimentos, hasta la construcción de edificios.

El cine nos ha dejado claro quiénes eran aquellos que no querían trabajar. Con su obra maestra “Tiempos modernos” (1936) Charles Chaplin filmó un alegato a favor de los obreros pero en realidad, sin él darse cuenta, estaba enalteciendo el ocio en estado puro. Desde la primera secuencia de la película, donde usan al pobre Chaplin como conejillo de indias para probar una máquina que permita a los trabajadores comer sin dejar de trabajar, hasta las escenas de las manifestaciones, Chaplin se encuentra siempre desubicado, descolocado. El personaje sufre en estos momentos de la película. En cambio, cuando está en la cárcel, tirado en la calle o viviendo en una casucha llena de humedad es cuando es realmente feliz.
Muchos críticos de cine la consideran la mejor película obrera de la historia, junto con “La huelga” (1924) de Sergei M. Eisenstein, que no he visto todavía. Pero insisto, Chaplin, el que fuera un reconocido comunista luchador por la igualdad de clases, en realidad lo que quería era que todas las clases se lo pasaran bien.
Chaplin caminaba por la vida con una sonrisa. Vivía alegre, paseando, sin molestar a nadie, con la única perversión de ser feliz, y de comprarle flores a su amada, Paulette Goddard, que borda una genial actuación - y que sorprende con lo actual de su rostro incluso hoy en día, 70 años más tarde. Todo lo contrario al decadente protagonista de “Los lunes al sol” (otra buena película sobre el desempleo y la desesperanza) magníficamente interpretado por Javier Bardem, pero que repta por sus días más vivir por su existencia.
Y mientras me cago en la sociedad del esfuerzo de Sarkozy y Cia., les dejo con una de las mejores escenas de “Tiempos Modernos” . ¡Disfrútenla, obscenamente ociosos!
Foto Tiempos Modernos: “Just in case someone…” (flickr)
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Comments
estás decididamente utópico no??? con esto de las plantaciones de algodón y las bibliotecas como parte de la prehistoria??? La desesperanza está definitivamente presente hoy en dia, pero que seria de nosotros sin la posibilidad de vivir haciendo lo que mejor sabemos?? No es trabajar de un modo alienante (que lo es sin duda en muchos casos), sino entender el trabajo como la comunicación especializada en nuestro ámbito del que se benefician el resto de seres humanos i vicersa. Sin dignificarnos ni dejando de hacerlo.Digamos que con solo una jornada laboral te beneficias de todas las jornadas laborales del resto de la población a escala mundial.
Aquí mi humilde pero comprobada visión de las cosas:
Salvo que sea voluntario, ad-honorem o social, todo trabajo es prostitución. Damos lo que no queremos dar (nuestro tiempo, nuestras energías, nuestras fuerzas, nuestro cuerpo, etc.) a cambio de algo que necesitamos (o creemos necesitar) para lograr sólo un objetivo superior y común a todos los hombres: placer.
Nuestra ley es el hedonismo.
Hace unos días, justamente, escribí acerca de esto para una revista para la que trabajo en Berlín. El texto completo puede leerse en mi blog:
http://hormigacolorada.blogspot.com...
los espero ahí. dejen sus comentarios.
Estoy de acuerdo con Mariángeles. Hayque preguntarse: ¿Para que trabajamos?
La respuesta es clara, para obtener bienestar. Trabajamos más para ganar más dinero (que hoy en día es gran parte del bienestar) y toda la historia hemos trabajado para y por el bienestar. Los médicos para curar enfermedades, los bomberos por nuestra seguridad... todo trabajo ha tenido siempre el objetivo de que nos sintamos más agusto con nuestra vida.
Si somos capaces de desarrollar una tecnología que nos permita dejar de trabajar a aquellos que no queremos, ¿que hay de malo en ello?