Por desgracia, no creo que caiga esa breva y el único Marte que va a pisar dentro de poco será el del césped de la Torre Eiffel. Qué iluso… mi fantasía supera de nuevo a la realidad. Aunque no crean, no soy el primero. El cine ya ha relacionado alguna que otra vez a presidentes con marcianos. ¿Será la película ”Mars Attack” la que me inspira? Esta desastrosa cinta de Tim Burton es irrestible. Es de ese tipo de películas que, aun sabiendo que estás ante una gran basura sideral, te dejan un agradable recuerdo. Especialmente después de la secuencia de la marcianita, con la que más de uno intercambiaría fluidos espaciales.



Seguro que la marciana es lo bastante sexy para el pequeño Nicolás. Aunque bueno, él va bien servido de “antenas” aquí en la tierra. No me cabe la menor duda que las de Carla captan señales extraterrestres enviadas por los satélites alienígenos, y de ahí idea del presidente que, como es normal, ve las estrellas, las galaxias y hasta los agujeros negros. Pues eso, a ver si se anima a darse una vuelta por el planeta rojo, y de paso coge algo de color…

Pero volviendo a ”Mars Attack”, y sin olvidar a los presidentes más marcianos de este planeta (es decir, los yankis) no quería dejar de decir que, a pesar de que la película me pareció desordenada y sin ritmo ninguno, Jack Nicolson siempre me ha parecido el más divertido de todos los que han interpretado al presidente de los Estados Unidos en los últimos años. La competencia es fácil. La cara de atontao de Harrison Ford en “Air Force One” , y la barriguita de John Travolta en “Primary Colors” , dejan el listón bastante bajo.

Aun así, por muy malos que fueran, ni los guionistas en plena huelga hubieran podido escribir un papel tan desastroso para los verdaderos presidentes que han ocupado la casa blanca en los últimos 40 años. Pero dejaremos el tema de los presidentes de yankilandia y de las películas sobre los mismos para cuando se acerquen las elecciones.

De momento podrían acompañar al pequeño Nicolás en su viaje por las galaxias, que al fin y al cabo, todos llevan un conquistador dentro. Que se vayan, que se vayan todos. Quizá allí encuentren nuevas formas de vida, más similares a las suyas. Que se vayan a buscar petróleo, a buscar diamantes y oro. Que se vayan a construir complejos residenciales, campos de golf y que destrocen los litorales marcianos, que edifiquen, que exploten los recursos, que esclavicen a los marcianos, que acaben contaminando la atmósfera roja, y que sigan dando mítines sin gravedad, donde nadie pueda oírlos.